domingo 30 de noviembre de 2025 - Edición Nº580

SOCIEDAD | 27 nov 2025

Cuando el reclamo deja de ser pacífico

Reclamos que se desvirtúan: cuando la protesta deja de ser legítima

La quema de neumáticos, el daño al espacio público y la contaminación convierten un planteo minoritario en un conflicto artificial que no representa a la mayoría de los vecinos. La falta de diálogo, la reiteración de los mismos actores y el oportunismo de fin de año profundizan un reclamo que carece de sustento real en una ciudad de 46 mil habitantes.


Por: Redacción

 

En Pico Truncado es importante dejar algo bien claro: ningún reclamo legítimo se hace prendiendo fuego, contaminando el ambiente o dañando las instituciones. Eso no es “pacífico”. Eso es perjudicar a los vecinos y a la ciudad.

Un reclamo pacífico se sostiene con diálogo, respeto, buenas costumbres y sin entorpecer el trabajo de quienes sí cumplen con su jornada laboral. Ningún ciudadano de bien perjudica al otro, ni contamina el medio ambiente, ni genera caos para obtener un beneficio personal.

Lo que vemos hoy es un reclamo innecesario y forzado, impulsado por un pequeño grupo que ya tuvo más de tres oportunidades de trabajo y que, claramente, no tiene intención de dialogar. Son los mismos de siempre: los que protestan a nivel provincial, ahora buscan hacer ruido a nivel local, aprovechándose del fin de año para crear un conflicto donde no lo hay.

En una ciudad de 46 mil habitantes, este reclamo no representa a nadie más que a ese pequeño grupo. Y mientras la mayoría trabaja, cumple y reclama de manera correcta —como cuando se solicitaron bonos y aumentos para los empleados municipales, pedidos que incluso muchos concejales (SER) del HCDPT desoyeron— estos pocos eligen el camino del desorden.

Además, sería razonable que los autodenominados “desocupados” se sometan a un test toxicológico, para garantizar transparencia, seriedad y responsabilidad en cualquier tipo de demanda pública.

Queda claro:

Pacífico es dialogar.

Pacífico es respetar.

Pacífico es no perjudicar al prójimo.

Pacífico es no contaminar ni destruir bienes públicos.

Todo lo demás es oportunismo. Y Pico Truncado no merece que unos pocos manchen la convivencia y el trabajo diario de miles.

 

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