martes 03 de febrero de 2026 - Edición Nº645

LECTORES | 2 feb 2026

Por Franco Omar Quelin

Comunicación, legalidad y responsabilidad pública

En tiempos de sobreinformación y viralización constante, resulta imprescindible aclarar que una página de Facebook no constituye un medio de comunicación, no posee marco legal periodístico y no puede equipararse a un medio formal. La responsabilidad, la tributación y el debate público deben darse dentro de los canales institucionales que la ley establece.


Por: Redacción

En el contexto actual de hiperconectividad y circulación permanente de información, resulta fundamental establecer con claridad las diferencias entre una página web, las redes sociales y los medios de comunicación, ya que no se trata de conceptos equivalentes ni intercambiables, ni desde lo legal, ni desde lo institucional, ni desde lo comunicacional.

Un medio de comunicación es una entidad formalmente constituida, que cumple con requisitos legales, fiscales y profesionales. Posee una razón social, responsables editoriales identificables, domicilio legal, tributa conforme a la normativa vigente y asume responsabilidades civiles y penales por los contenidos que publica. Además, su función social es informar, contextualizar, verificar fuentes y aportar al debate público de manera responsable.

Una página web, en cambio, es una herramienta tecnológica. Puede ser institucional, comercial, informativa o personal. Su sola existencia no la convierte automáticamente en un medio de comunicación. Para serlo, debe cumplir con los requisitos antes mencionados: estructura legal, tributaria y editorial. De lo contrario, se trata únicamente de un soporte digital sin reconocimiento como medio formal.

Las redes sociales, como Facebook, Instagram o X, son plataformas privadas de interacción social. Una página o perfil dentro de estas redes no constituye un medio de comunicación, aunque publique información de interés público. No cuenta, por sí misma, con un marco legal periodístico ni con obligaciones editoriales. En este sentido, quienes facturan, publicitan o perciben ingresos presentándose como “medio” exclusivamente a través de una red social, sin cumplir con las exigencias legales correspondientes, incurren en irregularidades y se encuentran fuera del marco normativo vigente.

Asimismo, los comentarios anónimos, las cuentas sin identidad verificable y la desinformación deliberada no contribuyen al desarrollo cotidiano de la comunidad. Lejos de sumar al debate democrático, fomentan la confusión, el descrédito institucional y la falta de responsabilidad individual. La crítica es válida y necesaria, pero siempre debe realizarse con nombre, apellido y fundamentos, utilizando los canales correspondientes.

En cuanto a las políticas públicas y laborales, es necesario remarcar que el trabajo del Estado no se detiene por condiciones climáticas adversas. Las tareas se realizan con lluvia o sin lluvia, con frío o con calor, porque la gestión pública implica compromiso, planificación y responsabilidad frente a la comunidad. Quienes no estén de acuerdo con determinadas decisiones administrativas o políticas laborales cuentan con vías formales para expresarse y denunciar: sindicatos, organismos de control, concejos deliberantes o la justicia. El agravio anónimo en redes sociales no reemplaza esos mecanismos institucionales.

En la Municipalidad de Pico Truncado, durante la gestión del intendente Pablo Anabalón, se ha avanzado en un proceso de ordenamiento, administración responsable y progreso sostenido. Las políticas laborales apuntan a la organización, la eficiencia y el cumplimiento de las normas vigentes, con el objetivo de fortalecer el funcionamiento del Estado municipal y mejorar los servicios para los vecinos.

La construcción de una ciudad más justa y organizada no se logra con desinformación ni con operaciones digitales sin sustento legal. Se logra con instituciones fuertes, medios responsables, trabajadores comprometidos y ciudadanos que ejerzan sus derechos dentro del marco de la ley.

El debate es sano cuando se da con argumentos, responsabilidad y respeto. Todo lo demás es ruido.

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