La gran oportunidad que vuelve a perder la ciudadanía.
14:00 |Lo ocurrido hoy en el Concejo Deliberante no debería pasar inadvertido.
Por: Redacción
Dos proyectos que habían sido aprobados por la totalidad de los ediles —uno destinado a fortalecer la Salud Mental y otro a ampliar la cantidad de Trabajadores Sociales— fueron vetados por el Ejecutivo. Y cuando llegó el momento de insistir, el Bloque SER decidió no acompañar.
Más allá de las posiciones partidarias, hay una cuestión de fondo que debería preocuparnos a todos: ¿qué proyecto de ciudad hay detrás de estas decisiones?
Porque cuando se rechazan iniciativas vinculadas directamente con la atención de los vecinos, no estamos hablando solamente de una discusión política entre el Ejecutivo y el Concejo. Estamos hablando de personas que necesitan respuestas, acompañamiento y un Estado presente.
La salud mental no puede ser una cuestión secundaria ni quedar relegada para cuando haya presupuesto, voluntad política o conveniencia. Y contar con más trabajadores sociales tampoco es un lujo: significa más capacidad para detectar problemas, acompañar familias y llegar donde muchas veces el Estado llega tarde.
Lo más preocupante es la sensación que queda después de decisiones como esta: un Gobierno que pareciera no tener una planificación integral de las necesidades de la comunidad y que termina reaccionando sobre los problemas en lugar de anticiparse a ellos.
Una ciudad no se administra solamente con obras visibles, anuncios y fotografías. También se gobierna fortaleciendo las áreas que sostienen diariamente a quienes más necesitan del Estado.
Hoy se perdió una oportunidad concreta.
Una oportunidad para ampliar la atención.
Una oportunidad para fortalecer la salud mental.
Una oportunidad para incorporar más profesionales.
Una oportunidad para construir políticas públicas con mirada social.
Y mientras tanto, los vecinos siguen esperando.
La pregunta que debería hacerse la ciudadanía es sencilla: ¿quiénes terminan beneficiándose cuando se frenan políticas destinadas a ampliar derechos y atención?
Porque si las prioridades siempre terminan siendo las mismas, mientras las necesidades de los vecinos siguen acumulándose, entonces no estamos ante un problema de falta de recursos solamente.
Estamos ante un problema de prioridades.
Y gobernar también es elegir qué se atiende primero.
Hoy, lamentablemente, la salud mental y la atención social parecen haber quedado nuevamente en segundo plano.
La ciudadanía merece mucho más que un Gobierno que administre el día a día. Merece un proyecto de ciudad.