miércoles 30 de septiembre de 2026 - Edición Nº884

POLITICA | 30 sep 2026

Por Franco Omar Quelin

MILEI Y GRABOIS SE CRUZARON EN REDES TRAS EL ESCÁNDALO EN DIPUTADOS

17:42 |El fuerte enfrentamiento durante el debate por Malvinas terminó trasladándose a las redes sociales. Gritos, insultos y forcejeos volvieron a poner en el centro de la escena la conducta de algunos legisladores y el respeto que debería existir dentro del Congreso.


Por: Redacción

 

El debate en la Cámara de Diputados sobre la defensa de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas terminó envuelto en un escándalo. Durante el plenario, Juan Grabois protagonizó un fuerte cruce con los diputados de La Libertad Avanza Jairo Guzmán y Gerardo Huesen, en una escena que incluyó gritos, insultos y forcejeos.

El episodio comenzó mientras Myriam Bregman hacía uso de la palabra. En medio de las interrupciones y cuestionamientos, Grabois se levantó de su lugar y se dirigió hacia el sector donde se encontraba Guzmán. La discusión subió rápidamente de tono y posteriormente se produjo otro enfrentamiento verbal con Huesen.

Pero el escándalo no terminó en el recinto.

El presidente Javier Milei compartió imágenes del episodio y cuestionó públicamente a quienes, según expresó, forman parte de los enfrentamientos que su gobierno debe afrontar diariamente. La respuesta de Grabois llegó rápidamente y profundizó el enfrentamiento político, con fuertes cuestionamientos e insultos dirigidos al mandatario.

LAS FORMAS TAMBIÉN IMPORTAN

Más allá de las posiciones políticas que cada legislador pueda defender, existe una cuestión que debería estar fuera de cualquier discusión partidaria: las formas.

El Congreso es el lugar donde se representan ideas, intereses y posiciones diferentes. Se puede discutir, confrontar, cuestionar y hasta tener profundas diferencias políticas. Lo que no debería naturalizarse es que el debate termine convertido en gritos, agravios personales, provocaciones o forcejeos.

Y en ese punto, la conducta de Grabois volvió a quedar bajo la lupa.

Su manera de intervenir en el recinto, con insultos y una confrontación que terminó escalando físicamente, puede ser cuestionada precisamente porque quienes ocupan una banca tienen una responsabilidad institucional mayor que la de cualquier discusión callejera.

La política no necesita patoterismo. Necesita argumentos.

No alcanza con tener una posición política determinada ni con considerar que el adversario está equivocado. La democracia exige defender las propias ideas sin convertir al Congreso en un escenario de agresiones.

UN CONGRESO QUE DEBERÍA DAR EL EJEMPLO

El episodio deja una imagen preocupante: representantes elegidos para debatir leyes terminaron protagonizando una escena de gritos, insultos y forcejeos mientras se discutía nada menos que una cuestión vinculada con la soberanía argentina sobre Malvinas.

La discusión política puede ser apasionada. Incluso puede ser durísima. Pero la institucionalidad no debería perderse nunca.

Porque cuando los dirigentes abandonan los argumentos y pasan a los agravios, la discusión deja de ser política y comienza a convertirse en un espectáculo.

Y el ciudadano que observa desde afuera tiene derecho a exigir algo elemental: que quienes ocupan una banca estén a la altura de la responsabilidad que esa banca representa.

El intercambio entre Milei y Grabois en redes es apenas el capítulo posterior de un episodio que comenzó dentro del Congreso. Y vuelve a dejar una pregunta sobre la mesa:

¿Hasta dónde puede llegar la confrontación política sin que las instituciones terminen pagando el costo?

La respuesta debería ser clara: se puede confrontar todo lo que sea necesario, pero siempre dentro de las reglas, con argumentos y respeto institucional.

Porque las formas también son parte de la política.

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