jueves 05 de noviembre de 2026 - Edición Nº920

POLITICA | 5 nov 2026

Por Franco Omar Quelin | truncadoaldia.com

LAS REPRESAS, LA FOTO Y EL RELATO: ¿QUIÉN PUSO A SANTA CRUZ EN MARCHA?

18:16 |Una obra estratégica, 4.000 puestos de trabajo en el horizonte y una discusión política que deja una pregunta incómoda: ¿quién frenó el desarrollo y quién está impulsando su reactivación?


Por: Redacción

Hay fotografías que valen más que mil palabras, pero también hay fotografías que pueden esconder una historia mucho más larga. Y lo que está sucediendo alrededor de la reactivación de las represas sobre el río Santa Cruz merece bastante más que una disputa de protagonismo entre dirigentes.

Primero, pongamos las cosas en su lugar: Claudio Vidal no pertenece al partido del presidente Javier Milei. Su espacio político es otro y su responsabilidad institucional es gobernar Santa Cruz. Por lo tanto, resulta llamativo que algunos pretendan confundir la presencia de un gobernador en un acto institucional con la autoría política de una decisión que involucra al Gobierno Nacional, las empresas y los organismos responsables del proyecto.

Una cosa es acompañar una obra fundamental para los santacruceños. Otra muy distinta es adjudicarse el mérito de una reactivación.

Y acá aparece la pregunta que algunos prefieren esquivar: ¿cuándo se paralizaron las represas y bajo qué gobierno nacional se está impulsando su reactivación?

Porque la memoria política no debería funcionar como una cámara fotográfica: enfocando solamente aquello que conviene mostrar y dejando fuera del encuadre todo lo demás.

La historia tiene fechas, y las fechas no militan

Las represas estuvieron paralizadas completamente desde noviembre de 2023, luego de años de conflictos contractuales, financieros y administrativos. El 5 de marzo de 2026, Energía Argentina anunció que el Gobierno Nacional había alcanzado un acuerdo para resolver controversias históricas y destrabar el proyecto. Ese es un dato concreto, no una interpretación partidaria.

Ahora bien, tampoco sería serio borrar las gestiones provinciales. Vidal participó de negociaciones y este 5 de noviembre se firmó un convenio entre la Provincia y la UTE para garantizar la contratación local y el cumplimiento del 90/10. Hay responsabilidades diferentes y actores diferentes. Reconocerlo no le quita mérito a nadie.

Pero hay algo que merece destacarse: la decisión nacional de destrabar un conflicto que llevaba años sin solución es un hecho político de enorme importancia para Santa Cruz.

Y si hablamos de política, hablemos sin eufemismos: el rumbo económico que impulsa Javier Milei es el que pretende devolverle protagonismo a la inversión privada, al capital productivo, a la actividad económica y a la generación de empleo fuera de la dependencia permanente del Estado.

La Santa Cruz que viene necesita mucho más que funcionarios cortándose cintas y coleccionando fotografías.

Necesita una verdadera revolución productiva.

¿Y si Santa Cruz tuviera un gobernador libertario?

Esta es la pregunta que empieza a incomodar en determinados despachos.

¿Qué sucedería si Santa Cruz tuviera un gobernador alineado política e ideológicamente con el proyecto nacional de Javier Milei?

¿Qué pasaría si la provincia dejara de mirar las oportunidades desde la tribuna y comenzara a jugar el partido desde adentro?

Un gobernador libertario, con decisión política, capacidad de gestión y una agenda profundamente vinculada con el desarrollo privado, podría colocar a Santa Cruz en un lugar que todavía no ha conseguido ocupar plenamente.

Tenemos petróleo, gas, minería, pesca, turismo, producción agropecuaria, recursos naturales extraordinarios y posibilidades energéticas que otras provincias solamente pueden imaginar.

¿Y qué nos falta?

Reglas claras, seguridad jurídica, infraestructura, menos burocracia, inversión, capacitación y una administración pública que deje de ser una maquinaria de expedientes para convertirse en una herramienta al servicio de la gente.

La explosión del empleo privado no puede seguir siendo una promesa de campaña. Tiene que transformarse en una política de Estado.

Y hay otro aspecto que merece atención: el empleado administrativo, el trabajador de oficina, el agente municipal, provincial y el trabajador de a pie. Ese ciudadano que cumple horarios, sostiene servicios, realiza trámites y muchas veces termina siendo el último eslabón de una estructura estatal desorganizada.

Modernizar el Estado también significa mejorarle la vida a ese trabajador. Digitalizar procedimientos, eliminar burocracia innecesaria, capacitar, reconocer el mérito y profesionalizar la administración pública.

No se trata de destruir el Estado. Se trata de conseguir que funcione.

Río Gallegos: una postal que no necesita Photoshop

Y hablando de gestión, permítanme una observación bien terrenal.

En Río Gallegos, circular en automóvil por determinados sectores es una verdadera prueba de resistencia mecánica. Calles destruidas, sectores deteriorados y una experiencia de conducción que obliga a mirar más los pozos que el tránsito.

Hay calles del centro que presentan mejores condiciones, pero basta alejarse un poco para encontrarse con una realidad bastante menos agradable.

¡El auto termina pidiendo auxilio antes que el conductor!

Y detrás de la ironía hay un problema serio: infraestructura urbana, mantenimiento, planificación y calidad de vida.

Porque gobernar no es solamente conseguir recursos para grandes obras. También es lograr que un vecino pueda salir de su casa, circular, trabajar y regresar sin sentir que participó de un campeonato de rally.

El ciudadano no vive de los discursos. Vive de los servicios, de las calles, de la seguridad, del empleo y de las oportunidades.

Y eso también es política pública.

Jairo Guzmán y una discusión que recién comienza

En este escenario, las declaraciones de Jairo Guzmán abren una discusión que excede la fotografía de las represas.

El referente libertario tiene una oportunidad política para plantear algo más grande que una crítica al gobernador: presentar un proyecto de provincia.

Porque si el objetivo es conducir Santa Cruz, no alcanza con señalar quién estuvo, quién viajó o quién se sentó en la primera fila.

Hay que explicar cómo se van a generar miles de empleos privados, cómo se van a atraer inversiones, cómo se va a modernizar el Estado, cómo se van a recuperar las ciudades y cómo se va a terminar con décadas de dependencia económica.

Un gobernador libertario podría representar una oportunidad para que Santa Cruz juegue con mayor decisión dentro del proyecto nacional.

Pero esa oportunidad deberá demostrarse con propuestas, equipos, planificación y resultados.

La política necesita menos fotografías y más proyectos. Menos discursos de ocasión y más capacidad de transformar la realidad.

La pregunta que queda flotando

Quizás la discusión por las represas sea apenas el comienzo de algo mucho más profundo.

Porque mientras algunos discuten quién se quedó con la foto, miles de santacruceños están pensando en algo bastante más importante: cuándo llegará el trabajo, cuándo mejorará la economía y cuándo podrán proyectar un futuro sin depender de un contrato estatal o de una promesa electoral.

La reactivación de las represas representa una oportunidad extraordinaria. Los 4.000 puestos anunciados son una proyección de empleo directo e indirecto, no empleos que ya estén todos incorporados. Ahora habrá que exigir que se concreten y que el beneficio llegue a los santacruceños.

Y aquí va una última reflexión.

Si el modelo nacional está consiguiendo destrabar inversiones y reactivar proyectos estratégicos, ¿por qué Santa Cruz no podría dar un paso más y elegir una conducción provincial plenamente comprometida con esa transformación?

¿Será que el verdadero debate no es quién salió en la fotografía de las represas, sino quién está preparado para conducir la Santa Cruz que viene?

Hay nombres que comienzan a instalarse, hay espacios que empiezan a moverse y hay un electorado que seguramente tendrá mucho para decir en 2027.

Mientras tanto, que las máquinas vuelvan a trabajar, que los obreros recuperen sus puestos y que las empresas santacruceñas tengan oportunidades.

Porque las represas no necesitan aplausos: necesitan funcionar.

Y Santa Cruz tampoco necesita más álbumes de fotografías políticas. Necesita futuro.

La próxima fotografía debería mostrar algo mucho más importante: una provincia trabajando, produciendo y creciendo.

truncadoaldia.com | Periodismo, opinión y actualidad santacruceña.

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